Tal
cual su nombre lo indica, los ultralivianos se diferencian de los aviones
comerciales o los aeroplanos, por su peso, el que no sobrepasa los 160K.
Esto se logra gracias a su tamaño normalmente reducido y a los materiales
livianos que se utilizan en su construcción, tales como: aluminio,
fibra y madera. Su motor también es más pequeño, pero
pueden volar hasta 60 millas por hora. (Una avioneta normal vuela 120/130).
El vuelo ultraliviano es relativamente nuevo, comenzó como deporte
en 1974, cuando John Murray, agregó un motor de 4 caballos de fuerza
a su aparato de vuelo libre. Aunque los ultralivianos tienen poco tiempo
de desarrollo, han logrado una gran evolución, convirtiéndose
en uno de los sectores de mayor crecimiento en la industria.
Con el tiempo estas aeronaves han progresado técnicamente y en la actualidad se aproximan en rendimiento a los aviones de entrenamiento primario que se usan en la aviación civil deportiva. Sin embargo, por razones reglamentarias, son aeronaves solamente para un tripulante (el piloto) y la instrucción de vuelo debe ejecutarse normalmente en ultralivianos de menor rendimiento pero que tienen la capacidad de transportar al instructor y su alumno.
Los ultralivianos tiene la ventaja de poder aterrizar y despegar en cualquier lugar que tenga una pista de 50-100m de largo. Esto no significa que puedan volar por cualquier lugar que se desee. Los aviadores deben permanecer dentro del espacio aéreo permitido.
Otra
característica de los ultralivianos es su fácil ensamblaje,
lo que permite que cualquier persona pueda armar sus propias máquinas.
Sólo se requiere tiempo, entusiasmo y las herramientas necesarias
para que en un par de meses uno pueda estar volando el avión que
uno mismo construyó.
Cómo es el volar un ultraliviano
Primero está la emoción del despegue, el nerviosismo que se
siente tras el cabeceo del avión, y finalmente esa sensación
de paz y tranquilidad cuando se está en pleno vuelo, cuando no hay
más acompañantes que las nubes del cielo.
Los ultralivianos son muy fáciles de manejar, cualquiera puede llegar a ser un piloto, pero siempre se deben tener muy presentes las medidas de seguridad las que son tan estrictas como las de los grandes aviones
En Chile la actividad de estas aeronaves está reglamentada por la Dirección General de Aeronáutica Civil, y existen diversos Clubes Aéreos donde sus socios practican esta actividad.
Habitualmente
se realizan raids aéreos a la zona sur o al norte del país,
siendo normal volar hasta Chiloé o hasta Caldera en el norte. Debe
recordarse sin embargo que este tipo de aeronave es fundamentalmente un
vehículo deportivo, por lo que este tipo de raids se planifican como
un paseo a fin de observar y visitar por vía aérea la mayor
superficie posible.




